jueves, 14 de enero de 2010

Los síntomas han sido "mediocrizados"

La hoja del diario

Sentí la urgencia de escribir en forma de pseudo carta lo que me había pasado en 2 meses previo a la cita. Lo escribí semi-drogado, pero conciente como para poner todo el drama necesario y que el encuentro no sea tan aburrido como normalmente es. Me tomó aproximadamente 40 minutos plasmar absolutamente todo con oraciones simples, sin que parezca forzado, pero a la vez desesperado y con el sarcasmo necesario para que no crea que es tan serio, estoy perdiendo la práctica con esto de escribir (repito muchas palabras, tiendo a poner casi siempre: "como", "algo así", "aparentemente", "no sé", "de hecho") por lo que al terminar de leer lo que había escrito no quedé satisfecho para nada, pero de todos modos guardé el papel, lo doble y arrugué un poco para que parezca que lo pensé por algún tiempo.

Debido a mi falta sentido para redactar, especialmente con esas cosas en las que uno pretende ser "escritor", edité la carta, la leí algunas veces más y la transcribí, taché una que otra palabra para que no pareciera tan perfecta o de hecho "corregida". Nuevamente la doblé, la manché un poco con el zapato, y la guardé para entregársela en la cita.

En el día de la cita

Fue todo tan incómodo, nunca había estado tan nervioso como esta vez, las palmas me sudaban más que nunca, no podía dejar de ponerme y quitarme los lentes, salió y saludó, pero me vio de forma rara, lo que me puso más nervioso todavía.

La secretaria dice "pase", entro y le saludo, me dice "feliz año", creí que no lo iba a decir, porque se supone que sabe cómo soy y que no creo en esas cosas y me pregunta primero sobre lo que hice en "las festividades", y le contesto, casi sin ánimo y todavía nervioso, lo que hice en navidad y el año nuevo: nada.

"Escribí está especie de carta, que en realidad es más una página arrancada de mi diario...", sí claro, como si yo podría arrancar una página de mi precioso diario, ja!, "... que intenta resumir las cosas que han pasado estos dos meses en que no nos hemos visto". Parece alegre de que haya hecho eso y me dice "que bueno" medio animado. Mis nervios parece que se están yendo.

Mientras lo lee, estoy pensando si realmente lo lee, o qué podría estar pasando por su cabeza, porque seguramente no está pensando en mi carta, y se me hace inevitable cree (y aquí viene de nuevo la autocompasión) que le debo importar casi nada.

Para variar suena el teléfono, no el mío, sino el de él. "Hola... sí... muy bien gracias... sí, ayer me enteré recién porque estuve en la playa... ajap... derrame cerebral... hoy le operaban... no, él es un año menor a mí", mientras yo pensaba cuán vieja debe ser la persona de la que están hablando, "si, bueno... claro... muchas gracias... para ti también un buen año... claro yo te llamo... mañana le voy a ver como sigue porque está en cuidados intensivos... claro... un beso... cuidate", y lo siguiente es lo típico, "disculpa Danny", esta vez no digo nada, y él sigue leyendo la hoja.

Se toma su tiempo, como que la llamada le hizo poner atención en lo que realmente yo tenía que decir, y mis palmas sudan más que es insoportable y tengo que secarme constantemente en el pantalón, realmente me molesta la ansiedad, tema que esperaba tratar con él, pero me olvidaré después de todo lo que tendrá que decir.

Cuando termina de leer, suspira, y dice "si no te conocería realmente hubiera creído que esto lo sacaste del internet, buscando en google y enumerando los síntomas como has hecho aquí". Ok, no planeo decir nada frente a eso. Y después de mucha explicación psiquiátrica la conclusión a la que llega es que "los síntomas han sido mediocrizados, la condición está latente, pero ahora los picos de tu ánimo no son tan tormentosos como lo eran antes, y todo eso es parte de los medicamentos". Intenta explicarme unos 4 puntos de los 8 que anoté, y caigo en la cuenta de que todo lo que dice es cierto, pero que algunas cosas que me parecían más importantes no lo son, y realmente es así. "Todo está bien explicado e incluso 'artísticamente' puesto", y me sorprende que haya notado que intenté redactar una carta como una especie de... ehm... diario. "No quiero que te bajes de un plan de vida", y ahí sentí que me cayó un balde de agua fría, por dos razones:

  1. ¿Qué diablos significa, pero en serio, qué significa tener un plan de vida?.

  2. Suponiendo que entendí qué es un plan de vida, ¿estoy en uno?, ¿cómo saber si ya no me bajé?, ¿cómo me bajo?, ¿cómo me subí en primer lugar?.

Y siento la necesidad extrema de preguntar qué es eso de "bajarse de un plan de vida", pero podría parecer muy estúpido de mi parte, y mejor no digo nada.

La cita termina cuando ya realmente no hay nada que decir, y me aumenta la dosis, al doble, de uno de los medicamentos, no sé cómo sentirme, así que lo único que hago es levantarme rápido. "Nos vemos en 2 meses", asiento con la cabeza, me despido y salgo.

La secretaria me pregunta la fecha de la próxima cita, "creo que estaría bien un lunes, igual, a la misma hora", solo sé que está bien la fecha, porque no sé en ese entonces qué podría estar haciendo.

Después de la cita

La típica pregunta que siempre me hace cuando salgo: "¿Qué te dijo el doctor". La típica respuesta: "Nada". El típico drama de 5 minutos: "Entonces que hiciste ahí, estuviste sentado media hora sin hacer nada". "Sí, no hice nada", digo enojado. "¿Y qué dice, estás bien, mejor?, ¿qué dice de las pastillas?". Le digo que hay que comprar 60 pastillas de cada una, y me dice que en vez de mejorar sigo estando peor, aunque yo creo que estoy mejor, y el doctor parece que piensa lo mismo.

2 comentarios:

  1. Supongo que eso del plan de vida es algo que está, o debe de estar ahí, en algún lugar de los días, como para hacerle caso o nada de caso... Creo que es una presencia ciega y casi invisible... No obstante, no está nada mal la crítica y la autocrítica. A mí, mi plan de vida se me cayó y luego pensé que era una básica estupidez tenerlo... No tenerlo causa menos dolor en mi. ahora, la pregunta no se contesta, ojo, no se contesta: yo, quien soy yo?
    No se contesta, se sostiene.

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  2. El plan de vida suena mucho a "tener algo que hacer", pero con un significado medio profundo, es decir, yo pudiera "tener que dormir" todo el día y ya, pero ¿qué significa eso?.

    Cuando el loquero me dijo "plan de vida" sentí, y todavía siento, que no sé qué es, que no sé cómo llegar a eso, y peor aún si ya estuve en uno y me bajé o sigo ahí.

    No sé como hacerle o no caso a ese algo que está ahí en el día, nunca me ha molestado como para llamarme la atención. A ti te causa menos dolor el no tenerlo, a mi me causa dolor el no saber con certeza qué es lo que puede ser... y todo esto va de la mano del "¿quién soy?" ¿no?, porque por más que esa pregunta no se conteste, si se sostiene significa que está ahí siempre, igual que el "plan de vida". (Comienzo a creer que todo lo que dije no tuvo sentido, pero aún así pude sentir que me pseudo-entendí).

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