miércoles, 12 de mayo de 2010

Fantasías

Apenas se caía por la gradas, golpeándose contra la pared, se dio cuenta de que esta vez no podía pretender que era mentira. Solo un cordón bastó para que se acabe todo sin darse cuenta de cómo era esto posible. Primero fue el brazo izquierdo que quedó enganchado en el pasamanos e hizo que se quebrara su radio y cúbito en tres partes, una vez que se soltó como un hilo alcanzó a poner la palma derecha en la pared (mal) y golpeó con la boca el filo de la quinta grada (contadas desde arriba), sabía a cera para pisos con sangre. Era imposible detenerse ahí, la pierna derecha, que estaba demasiado estirada hacia adelante, rompió el equilibrio de su cuerpo totalmente y su tobillo se dobló de una forma tan incomprensible que pensó que era un sueño, su pie había dado un giro de 360º, el codo derecho rasgó la pintura mohosa de la pared y dejó marcando el camino que lo llevaría directo a la puerta de salida. Fue un giro casi atlético (hecho bola) lo que le partió las C3 y C5 con dos filos de escalones que tocaron su cuello y espalda, pero que no sería la causa de muerte, y ni siquiera de una parálisis, su cabeza no sufrió ningún daño. La menta que saboreaba tan gustosamente impidió que pudiera tomar aliento en el momento en que todo terminó y quería levantarse. No pudo gritar y ni siquiera ponerse en pie, sintió una terrible acidez en el esófago, como si se comiera miles de agujas, y luego... sintió calor hasta que se quedó "dormido" sin poder respirar.

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